“Desde las Escrituras hasta el corazón.”Una palabra que no solo informa: forma y transforma
Nuestro origen
Una convicción compartida
Escrituras al Corazón nació de una conversación entre Samuel y Rafael Figueroa —amigos, hermanos en la fe y compañeros en el deseo de enseñar la Biblia con fidelidad.
No comenzó como una marca ni como un proyecto para ocupar espacio. Comenzó con una carga: ayudar a otros a conocer las Escrituras libro por libro y capítulo por capítulo, dejando que el texto mismo marque el camino.
El nombre expresa ese movimiento. No queremos que la Palabra se detenga en la mente. Oramos para que llegue al corazón, forme convicciones y produzca una vida obediente a Cristo.
Nuestra manera de servir
Enseñar para formar, no solamente para informar
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Nuestra misión
Enseñar las Escrituras con profundidad, claridad y fidelidad para que cada persona pueda comprenderlas, compartirlas y vivirlas. Servimos especialmente al discípulo que desea crecer, al nuevo creyente y a quien anhela conocer mejor la Biblia.
Creemos que el estudio expositivo permite que la Biblia establezca el tema, el énfasis y el ritmo. Al hacerlo temático nosotros escudriñamos la Biblia; al hacerlo expositivo, la Biblia nos escudriña a nosotros.
Base bíblica
Nehemías 8:8; Lucas 4:16–21; Lucas 24:27; Hechos 17:2–3; Hechos 20:20, 27; 1 Timoteo 4:13; 2 Timoteo 4:1–2.
Cristo no es un detalle añadido al final de la lección: es el destino de toda la historia redentora. No lo forzamos en cada frase; seguimos las indicaciones del texto hasta llegar fielmente a Él.
Base bíblica
Génesis 3:15; Salmo 2; Lucas 24:25–27, 44–47; Juan 5:39–40; Romanos 10:4; 2 Corintios 1:20; Colosenses 1:15–20.
El maestro no ocupa el centro. Es el primer oyente y el primer recipiente de lo que Dios enseña. El Espíritu Santo guía; la Biblia da la dirección; nosotros servimos bajo su autoridad.
Base bíblica
Deuteronomio 4:2; Isaías 66:2; Juan 16:13–14; Hechos 17:11; 1 Corintios 2:1–5; 2 Timoteo 3:16–17; Santiago 1:22–25.
Estudiar no es acumular información. Es ir más allá de leer para entender; es leer para cambiar. Buscamos una fe que piense con cuidado, ame con sinceridad y obedezca con fidelidad.
Base bíblica
Salmo 1:1–3; Salmo 119:9–16; Romanos 12:1–2; 2 Corintios 3:18; Colosenses 1:9–10; Santiago 1:22–25; 1 Pedro 2:1–3.
No queremos espiritualizar cada detalle, arrancar textos de su contexto, reducir la Biblia a moralismo ni manipular las emociones. Tampoco queremos que una personalidad, una marca o un maestro sustituya a Cristo.