“Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado.”1 Corintios 2:2
Nuestra confesión
La verdad que recibimos y anunciamos
Estas convicciones no pretenden sustituir las Escrituras. Son una declaración clara de cómo entendemos las verdades esenciales que la Biblia enseña.
Confesamos una fe histórica, cristocéntrica y bíblica. En las doctrinas esenciales buscamos firmeza; en asuntos secundarios, humildad y amor. Nuestra unidad no depende de uniformidad absoluta, sino de la verdad del evangelio y de nuestra unión con Cristo.
Fundamento doctrinal
Convicciones esenciales
Abre “Base bíblica” en cada sección para consultar los pasajes que sostienen la declaración.
Las Escrituras
Creemos que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, verdadera, suficiente y autoritativa. El Espíritu Santo habló por medio de autores humanos, y la Escritura es nuestra norma final para la fe, la enseñanza y la vida.
Base bíblica
Salmo 19:7–11; Salmo 119:105; Isaías 55:10–11; Mateo 5:17–18; Juan 17:17; 2 Timoteo 3:16–17; Hebreos 4:12; 2 Pedro 1:20–21.
Creemos en un solo Dios que existe eternamente en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son iguales en esencia y plenamente divinos. Rechazamos tanto la idea de tres dioses como la idea de un Dios que solamente cambia de modo o apariencia.
Base bíblica
Deuteronomio 6:4; Isaías 45:5–6; Mateo 3:16–17; Mateo 28:19; Juan 1:1–3, 14; Juan 10:30; Hechos 5:3–4; 2 Corintios 13:14; Efesios 4:4–6.
Creemos que Jesucristo es eternamente Dios y verdaderamente hombre. Vivió sin pecado, murió en la cruz por nuestros pecados, resucitó corporalmente y es el único Salvador. Su resurrección es una realidad histórica y el centro de nuestra esperanza.
Base bíblica
Juan 1:1–3, 14; Juan 14:6; Hechos 4:12; Romanos 3:23–26; 1 Corintios 15:3–8, 20; Filipenses 2:5–11; Colosenses 1:15–20; Hebreos 1:1–4; 1 Pedro 2:22.
Creemos que el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad. Él convence, regenera, habita, sella, guía, transforma e intercede por quienes pertenecen a Cristo. La vida cristiana depende de su presencia y poder.
Base bíblica
Génesis 1:2; Juan 3:5–8; Juan 14:16–17, 26; Juan 16:13–14; Hechos 5:3–4; Romanos 8:9–16, 26–27; 1 Corintios 6:19; Gálatas 5:22–25; Efesios 1:13–14.
Creemos que toda persona fue creada a imagen de Dios y posee dignidad. Sin embargo, el pecado ha afectado profundamente a toda la humanidad: estamos separados de Dios y no podemos rescatarnos por nuestros propios méritos.
Base bíblica
Génesis 1:26–27; Génesis 3; Salmo 8:4–6; Romanos 3:10–23; Romanos 5:12–19; Efesios 2:1–3; Santiago 3:9; Apocalipsis 7:9–10.
Creemos que la salvación es únicamente por la gracia de Dios, mediante la fe en Jesucristo, y no por obras. Cristo hizo todo lo necesario. El nuevo nacimiento es obra del Espíritu Santo y produce una vida que comienza a ser transformada.
Base bíblica
Juan 3:3–18; Juan 14:6; Hechos 4:12; Romanos 3:21–26; Romanos 5:1, 6–11; Romanos 10:9–13; Efesios 2:8–10; Tito 3:3–7; 1 Pedro 1:3–5.
Creemos que la Iglesia es el pueblo redimido de Cristo, su cuerpo, formado por creyentes de toda nación y no limitado a una denominación. Los creyentes deben congregarse en una comunidad centrada en Cristo y sometida a la Palabra.
Creemos que el bautismo del creyente es un acto de obediencia y testimonio público; no es la causa de la salvación. Celebramos la Cena del Señor con reverencia como memoria y proclamación de la obra de Cristo.
Base bíblica
Mateo 28:19–20; Lucas 22:19–20; Hechos 2:38–42; Hechos 8:36–38; Romanos 6:3–4; 1 Corintios 10:16–17; 1 Corintios 11:23–29.
Creemos que el Espíritu Santo da dones para servir y edificar al cuerpo de Cristo. Ningún don fue dado para exaltar al individuo. Todo debe ejercerse con amor, orden, humildad y fidelidad bíblica.
Base bíblica
Romanos 12:3–8; 1 Corintios 12:4–27; 1 Corintios 13; 1 Corintios 14:26, 40; Efesios 4:7–16; 1 Pedro 4:10–11.
Creemos que Jesucristo regresará, que todos resucitarán y que Dios juzgará con perfecta justicia. Los que están en Cristo vivirán eternamente con Él; quienes lo rechazan permanecen eternamente separados de Dios.
En lo esencial, permanecemos firmes: la autoridad de las Escrituras, el Dios trino, la persona y obra de Cristo, la salvación por gracia mediante la fe y la obra regeneradora del Espíritu. En asuntos secundarios practicamos humildad, paciencia y amor.
Base bíblica
Juan 13:34–35; Juan 17:20–23; Romanos 14:1–13; 1 Corintios 1:10–13; 1 Corintios 13; Efesios 4:1–6; Filipenses 2:1–5; Judas 3.
Creemos que quienes han sido unidos a Cristo son llamados a crecer en santidad, obediencia y amor. Esta transformación no compra la salvación: brota de la gracia recibida y es obra continua del Espíritu Santo por medio de la Palabra.
Base bíblica
Juan 15:1–11; Romanos 8:12–14; Romanos 12:1–2; 2 Corintios 3:18; Gálatas 5:16–25; Filipenses 2:12–13; 1 Tesalonicenses 4:1–8; Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:13–16.